Despacio, pero apasionado.
Quiérame así, con estas ganas que si se desbordan se hacen río. Que me quede todo, menos el deseo de mojarlo.
Hágame y quiérame así."
— — Isabel.
— — Isabel.
No, usted no ha dejado de interesarme o importarme ni un solo instante… Bien se me nota en la mirada mi alegría cuando me habla y un montón de reacciones más.
No deja de gustarme cómo es, aunque no lo entienda, pero eso me trae inconvenientes aquí dentro.
El problema es que seguirá moviéndome todo con solo hablar, sin necesidad de que yo le interese. Porque así es, ya no sucede que le importe mi sonrisa o mi voz; olvidó tomarlas como razón suya para ser feliz y no lo culpo.
Usted estará metido aquí por un tiempo más, no sé cuánto, pero supongo que será el necesario, hasta que aprenda que querer se hace incondicionalmente, aunque a uno ya no lo quieran igual.
Llegaste altanero, presumido, revolviendo e iluminando todo, cual estrella fugaz. Hiciste una brecha en lo que soy y en cómo amo: el tiempo y la prudencia para ti no fueron tan importantes, te dejabas desbordar y me llevaste en tu río.
Impetuoso, rebosabas mis orillas, arrasabas con las horas, borrabas prioridades y esculpías tu piel en mi memoria. No sabías ponerte un pare y amabas como loco, sin tantas formalidades; eras un atrevido que arribó a mi vuelo sin preguntar.
Yo tampoco quise detenerte, me seducía la idea de amar libre y naturalmente, viéndote volar a mi lado solo continúe el vuelo mucho más rápido. Me dejé tomar de tu mano y fuimos los dos a un mismo ritmo, como aves, como si tuviéramos un destino fijo. Empecé a confiar en que libraríamos cada nube que no nos dejara ver y seguiríamos hasta algún lugar. Pero no fue así. Tal como llegaste te fuiste, sin formalidades, sin permisos, sin despedidas. Apagaste la luz y no apareciste más en el cielo. Y así me dejaste en la penumbra de una noche llena de preguntas e ilusiones rotas.
Y es que para ti ya había acabado el viaje, mientras que para mí, apenas empezaba a gustarme ir contigo. Justo cuando ardías aquí dentro.
No fuiste capaz de irte un poco antes de que oscureciera, esperaste a que mi boca te nombrara en las noches de deseo, a que tuviera sed de ti, para irte, sin importar que no pudiera seguir viendo claro lo que venía después.
¿Te aburriste de volar? ¿Te asustó el camino? ¿Hice algo mal? ¿Preferiste otras alas? ¿Siempre te supiste temporal? Mil preguntas que no responderás y que taladran el corazón, la piel y el cerebro.
Después de llenarme de ti, de tu locura e intensidad, de tu forma de amar, me vacías las horas, los minutos, los segundos, las prioridades, me vacías a mí. Dejaste más hondos mis abismos, cada oquedad; solo queda la reminiscencia y volver a empezar teniéndote a la delantera de mi memoria… Mi piel ahora tendrá tu marca y mis labios tu sabor, ahora te quedas aquí y te eternizas sin merecerlo, con los recuerdos. Mientras lo hago, quizá tú estés alistando nuevamente tus alas para volar, algún otro cielo, con alguna otra compañía y arribarás otras bocas, hasta que decidas volver a marcharte.
«Y volver a olvidarte de quien enseñes a amar».
No recuerdo bien porqué es que miro tanto sus fotos, si razones para quererlo encontré hace mucho y ni su boca, ni sus ojos, ni su barba son suficientes; es todo lo que le conforma, es usted lo que me hace quererle.
Permítame le explico esto: no hay nada más incomprensible que el cariño que le tengo pero sé que tiene que ver con esa esencia de niño que le veo por todos lados, aunque insista en creerse un amargado.
Y bueno, no importa qué tan lejos estemos -de kilómetros o del alma- aún algo de mí le pertenece: parte de mi paz, porque usted es la canción que disfruto y huele a café, ése olor casa y a fruta traída por mamá. ¡Usted es tanto de todo!
No sé bien porqué miro sus fotos, no todo lo suyo está ahí… Su alma se le escapa por los ojos y anida en sus ojeras, pero eso se le nota más cuando me habla. Cuando me habla y las grietas que vi de sus labios ya no se notan, es solo su voz. Perdóneme, pero déjeme seguir. Hablar de usted es un frenesí, es un sabor en su punto, es dispersar mi mente y hacer que converja en querer, es todo, es nada, es flotar en el aire creyendo sumergirme en el agua, correr en campos, saltar barandas, es sonreír. «Usted me raspa el alma aún cuando ya se ha quitado la barba» Y lo que falta decir que solo le siento, más allá de lo que los ojos ven.
No, no sé exactamente qué busco queriéndole, vi que tampoco encuentro motivos en imágenes suyas. Usted es razón sin razones y tengo que conformarme con eso. No entiendo mucho, pero cuando hablo de su nombre ya luego no puedo parar y voy a oscuras, tanteando el terreno en busca de su olor a paz. A veces no lo encuentro y cuando lo hago es confuso, puedo perderme, caerme y volverme a levantar, estando a su lado pero sin estar realmente. Y no, mejor ya no le busco excusas o conceptos a lo que representa aquí dentro, ya mejor voy a quererlo así hasta que me alcance para un par de tazas de café más y que para cuando su sensación no me acompañe, el recuerdo de que le tuve sí esté.
Y no sé, tal vez nunca se borre la marca de su café en mi memoria. Y tal vez nunca deje de mirar sus fotos y no encontrarle explicación sea mi pretexto. Tal vez usted sea solo mi pretexto para querer.
Para @Soycatarsis y @Cafepicante; mi pequeña.
Te escribo ésto, porque luego de algún tiempo de forjada amistad, he sabido comprender lo importante que eres. Han pasado muchas cosas, y risas, y llantos, y todas esas cuestiones que envuelven a ésa relación que hace meses -no recuerdo bien cuántos-…
Con usted quiero ser olvido, rudeza; ser alguien que ignora, que continua. Ser la que se va y tal vez, la que lastima.
Quisiera ser esa que no le espera, no le quiere y no le busca. La misma que le saca del corazón fácilmente en un instante y al otro sonríe.
Me gustaría mucho ser lo que siempre he sido, la niña irreverente a la que nada le interesa y que eso también lo incluya.
Pero con usted yo solo puedo ser espera e intento, entrega y recuerdo. Solo puedo quererle y qué desatino es a veces eso. Le mantengo aquí dentro y me importa, mucho más de lo que debería.
-«yo soy, lo que puedo con usted».
A rasguños, con torpeza y terca continuidad.
Tal vez como le puedo, también le podré como quiero: lejos, aún más lejos de lo que ya está; lejos de mi corazón.
— Andrea Jeftanovic (via skybelowsea)
(Fuente: hojeandolibros, vía skybelowsea)
STUNNING MINIATURE SCULPTURES BY JOE FIG
Joe Fig is an artist born and raised in Long Island, New York. Fig’s work has been exhibited extensively throughout the United States and Europe. Joe Fig’s naturalism and attention to detail are astounding, his sculptures (Table Sculptures / Artist at work), paintings and photographs have garnered critical acclaim and can be found in numerous museums and private collections. In his new book, ‘Inside the Painter’s Studio’, artist Joe Fig documents the day-to-day lives of 24 contemporary artists with photos of their studios, notes on their work habits, and interviews about where and how they make art.
Sculptures.